Abigail Waldman, dermatóloga de Harvard: “Si no tienes la piel grasa, lavarte solo con agua tibia también puede funcionar”

📅 02/08/2026

El cuidado del rostro puede ser mucho más sencillo de lo que muchas personas imaginan. La doctora Abigail Waldman, dermatóloga del Hospital Brigham and Women’s, una institución vinculada a la Universidad de Harvard, ha explicado que una rutina básica de limpieza, hidratación y fotoprotección puede ser suficiente para mantener la piel sana y mejorar algunos signos visibles del envejecimiento. Su consejo principal: quienes no tienen piel grasa pueden prescindir del limpiador y recurrir únicamente al agua tibia.

“Si no tienes piel grasa, lavarte solo con agua tibia también puede funcionar”, afirma la especialista en el portal de salud de Harvard.

El origen del daño cutáneo y cómo combatirlo

Con el paso de los años, el sol produce efectos acumulativos que se notan especialmente en la cara y en el cuello: pérdida de hidratación, arrugas, manchas y una textura irregular. Waldman asegura que esta situación no es irreversible. Aunque no se pueda borrar por completo el daño ya causado, una buena rutina diaria puede atenuarlo y, al mismo tiempo, prevenir futuras agresiones.

La rutina de tres pasos que propone Waldman

Lejos de los protocolos elaborados, la dermatóloga plantea una base de tres gestos diarios:

Limpieza facial: ¿cuántas veces y con qué producto?

La doctora recomienda lavar la cara y el cuello dos veces al día: al despertar y antes de acostarse. En caso de tener piel seca, lo mejor es limitar la limpieza a una sola vez, preferiblemente por la noche para retirar la suciedad acumulada durante el día.

Cuando se usa un limpiador, Waldman sugiere elegir una fórmula etiquetada como suave o apta para piel sensible. Basta con aplicar una pequeña cantidad sobre la piel húmeda, masajear durante unos 20 segundos y aclarar con abundante agua. Si no se tiene piel grasa, el lavado con agua tibia puede cubrir esta fase sin necesidad de cosméticos. Quienes busquen un producto adecuado pueden considerar un limpiador facial suave para este fin.

Hidratación: el orden y la técnica importan

Después de la limpieza, y mientras la piel todavía está húmeda, se debe aplicar una loción o crema hidratante. Esta capa ayuda a sellar el agua en la epidermis y a impedir que agentes externos penetren con facilidad. Las personas con piel grasa, en cambio, pueden omitir este paso para no saturar el rostro.

Para obtener mejores resultados, Waldman aconseja extender el producto con movimientos suaves desde el centro hacia fuera. Una crema hidratante facial de textura ligera puede bastar en climas húmedos, mientras que las fórmulas más ricas resultan útiles en climas secos.

El retinol como aliado antiedad

Si se desea añadir un producto para mejorar la apariencia, Waldman menciona los retinoides, derivados de la vitamina A que estimulan la producción de colágeno, fortalecen la epidermis y favorecen la elasticidad. No hace falta acudir a tratamientos caros: las lociones o cremas de venta libre cuyo ingrediente principal sea retinol pueden reducir las arrugas y atenuar las manchas solares.

La clave está en la constancia y en no combinar varios activos potentes al mismo tiempo. Una opción práctica es usar una crema de retinol durante la noche, siempre acompañada de fotoprotección al día siguiente, ya que este ingrediente puede aumentar la sensibilidad al sol.

Protector solar: un paso imprescindible

La rutina no estaría completa sin un protector solar aplicado sobre el rostro, debajo de los ojos, en el cuello y también en las orejas. No se trata solamente de evitar el cáncer de piel y el envejecimiento prematuro: la fotoprotección también previene la aparición de manchas y evita que las que ya existen se oscurezcan.

Waldman recomienda un factor de protección solar de al menos 30. Además, desaconseja los formatos en aerosol porque contienen alcohol y pueden provocar irritación o quemaduras. Lo ideal es buscar un producto con hidratante incorporado; así se reduce el número de capas y se facilita la constancia. Un protector solar facial con SPF 30 puede ser una elección adecuada para el uso diario.

Reaplicación: el detalle que marca la diferencia

Waldman insiste en que, si se planea pasar un tiempo prolongado al aire libre, hay que reaplicar el fotoprotector cada dos horas. Esta medida es esencial para mantener el escudo protector durante toda la jornada.

Abigail Waldman, dermatóloga de Harvard: “Si no tienes la piel grasa, lavarte solo con agua tibia también puede funcionar”

Contenido original en https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/abigail-waldman-dermatologa-de-harvard-si-no-tienes-piel-grasa-lavarte-solo-con-agua-tibia-tambien-nid01082026/

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