El enfoque antienvejecimiento que actúa desde las capas internas de la piel
La sequedad cutánea no es solo una cuestión superficial. Detrás de esa sensación de tirantez o falta de confort se esconden múltiples causas que van desde la edad y los cambios estacionales hasta desajustes internos del organismo. Para mantener la piel hidratada y con buen aspecto, no basta con aplicar cremas en la capa más externa; es necesario comprender qué sucede en las estructuras más hondas de la dermis.
En una reciente intervención en el espacio radiofónico Es Salud, emitido por esRadio, se profundizó en el papel fundamental que juegan la hipodermis, las glándulas sebáceas y la nutrición celular en la salud cutánea. El encargado de exponer estos conceptos fue Adrián González, director de Comunicación de Laboratorios Mundo Natural, quien explicó cómo el tejido graso de la hipodermis no solo actúa como aislante térmico, sino que también participa activamente en el suministro de lípidos hacia la superficie.
«La sequedad puede manifestarse en distintas zonas del cuerpo y también en las mucosas, porque la hidratación depende de mecanismos globales del organismo», señaló González durante la entrevista.
A continuación, desarrollamos los puntos clave que se trataron en el programa y que pueden ayudarte a entender mejor cómo cuidar tu piel desde dentro.
¿Qué ocurre en las capas profundas de la piel?
La piel es un órgano complejo formado por varias capas que trabajan en sinergia. La más externa, la epidermis, es la que recibe la mayoría de los productos cosméticos. Sin embargo, el verdadero soporte estructural y la fuente de hidratación natural se encuentran en niveles inferiores:
- Hipodermis: Capa más profunda, compuesta principalmente por tejido adiposo. Actúa como reserva energética, aislante térmico y productor de lípidos esenciales para mantener la barrera cutánea.
- Dermis: Aquí se localizan los fibroblastos encargados de sintetizar colágeno y elastina. También alberga las glándulas sebáceas y sudoríparas.
- Epidermis: Capa superficial que se renueva constantemente. Su correcto funcionamiento depende del aporte de lípidos y nutrientes provenientes de las capas inferiores.
Cuando la hipodermis no funciona de manera óptima, la producción de lípidos se ve comprometida y la piel pierde capacidad para retener agua, lo que deriva en sequedad, pérdida de firmeza y aparición prematura de arrugas.
Factores que agravan la sequedad cutánea
Durante el programa se identificaron varios desencadenantes que pueden empeorar el estado de la piel:
- Envejecimiento natural: con los años, la renovación celular se ralentiza y la actividad de las glándulas sebáceas disminuye.
- Cambios climáticos: frío, viento o calefacciones resecan el ambiente y la piel.
- Alimentación inadecuada: déficit de ácidos grasos esenciales (como el omega-7) y vitaminas liposolubles.
- Estrés y desequilibrios hormonales: afectan a la producción de sebo y a la función barrera.
- Uso de productos agresivos: limpiadores que eliminan los lípidos naturales.
Contenido original en https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/salud/2026-07-22/piel-seca-picor-o-tirantez-la-solucion-definitiva-para-acabar-con-el-problema-7439445/
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